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viernes, 28 de febrero de 2014

Barricadas crean fricciones entre vecinos del Este


Una vecina de Los Palos Grandes, ofuscada porque una barricada le impedía llegar hasta su casa, se bajó de la moto e intentó retirar los escombros que bloqueaban la calle. Mientras esto ocurría, algunos de sus vecinos le gritaban traidora. Al final la mujer no pudo abrirse espacio entre los cachivaches y terminó frustrada. Jueces de paz sugieren protestas donde se privilegie el mensaje y los valores. Recomiendan que las protestas tengan contenido, que promuevan mensajes

DELIA MENESES | EL UNIVERSAL

Esta escena, con algunas variantes, se viene repitiendo desde hace quince días en algunas comunidades del Este de la ciudad. Las ideas enfrentadas en torno a esta forma de protesta está dividiendo a los vecinos, aunque compartan la misma posición política.

"En esta zona todo el mundo apoya la manifestación, pero no todos quieren la barricada, hay diferencias sobre la forma de canalizar el descontento", dice Néstor Padrón, quien es de la primera promoción de jueces de paz del municipio Chacao (noviembre 2001). En once años ha resuelto 700 casos y solamente una vez ha tenido que dictar sentencia. En todos los demás ha logrado una salida al problema vecinal por la vía de la conciliación y el acuerdo.

Pero esta vez el juez de paz de Los Palos Grandes se ha visto en aprietos para hacer que la tolerancia y la racionalidad se impongan en la urbanización. A su juicio, es necesario encontrar los puntos coincidentes y buscar estrategias. "La confrontación no puede ser contra nosotros mismos y tiene que ser un debate de ideas".

Es un momento exacerbado que no ha permitido que la comunidad se reúna en una asamblea de ciudadanos, pero se ha logrado flexibilizar la protesta con comentarios individuales a algunos vecinos para que a su vez influencien a otros. Hay horas de cierre de las calles y horas en las que se liberan para satisfacer un poco a los dos grupos. "He conversado con personas en cada esquina, en cada cuadra, en cada edificio para, desde lo individual, generar una motivación hacia lo colectivo". Según Padrón, la protesta debe privilegiar el mensaje, repartir panfletos, volantes, colocar vallas en los espacios públicos para generar la convicción de esos valores por los cuales se lucha. "Hay que sentarse con el otro y preguntarle qué quiere hacer y a dónde quiere llegar".

Falta organización

Félix Cardona, juez de paz en Baruta, piensa que en estos momentos es difícil conciliar las dos posiciones aunque sean vecinos con la misma tendencia política. "Ambas partes tendrían que ceder un poco en sus pretensiones. Aunque unos apoyan la guarimba y otros no, lo importante es centrarse en los objetivos comunes. Al tener claros los puntos de coincidencia, lo otro se puede negociar. Las formas de protesta son infinitas. Se puede expresar descontento mandando mensajes de texto, a través del volanteo, con afiches", explica Cardona. Agrega que falta más organización y liderazgo vecinal para idear maneras de protestar. "Las barricadas son una propuesta reactiva y cuando se reprime la reacción se hace mayor, es un círculo vicioso: a mayor represión mayor reacción".

Para María Herrera, psicóloga, el agotamiento físico y mental es más fuerte y rápido si la protesta es violenta. La abogada y vecina de Palo Verde, Gladys de Tarazona, coincide con este planteamiento. "Constitucionalmente está permitida la protesta pero el libre tránsito no se puede limitar". Propone formas alternativas como hacer cadenas humanas, manifestar con pancartas cuando la luz del semáforo está en rojo, pero no cerrar con obstáculos fijos.

Kiomara Scovino, dirigente vecinal de Prados del Este (donde ha habido más barricadas que en otras zonas), indicó que allí se potenció la idea de bloquear las calles con la intención de proteger al general Ángel Vivas. Con el pasar de los días la gente mayor se ha quejado de que no puede salir, que el camión de la basura no puede pasar o que perdieron una cita médica. Estas críticas han propiciado reuniones para flexibilizar las barricadas que ahora dejarán un canal libre para los vecinos, para evitar la anarquía y el enfrentamiento interno en la comunidad. Si no son vecinos las personas deben identificarse y decir a dónde van.

En Los Ruices, Mariana Mata metió una carta en los buzones de sus vecinos para crear conciencia sobre las consecuencias de la guarimba.

"La violencia nos llevará mucho más hondo, pues ya estamos enfrentándonos entre vecinos, aun cuando todos deseamos lograr el mismo objetivo: vivir mejor".



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